¿POR QUÉ APARECE LA TOS PERSISTENTE DESPUÉS DE UNA INFECCIÓN RESPIRATORIA?
Después de una bronquitis, una bronquiolitis o un catarro fuerte, muchos padres respiran tranquilos cuando desaparece la fiebre… pero se preocupan al ver que la tos continúa durante semanas. Esta tos persistente es más frecuente de lo que parece y, en la mayoría de los casos, no significa que la infección siga activa. Lo que ocurre es que los bronquios quedan inflamados y sensibles, como si estuvieran “irritados”, y reaccionan con facilidad ante cualquier cambio de temperatura, risa intensa o actividad física.
Esa inflamación residual puede hacer que el niño tenga más mucosidad, carraspee con frecuencia o tosa sobre todo por la noche. Aquí es donde la fisioterapia respiratoria puede marcar una gran diferencia.

¿CÓMO AYUDA LA FISIOTERAPIA RESPIRATORIA A DISMINUIR LA INFLAMACIÓN BRONQUIAL?
La fisioterapia respiratoria es un conjunto de técnicas suaves y adaptadas a la edad del niño que ayudan a movilizar las secreciones, mejorar la entrada y salida de aire y favorecer que los bronquios se desinflamen poco a poco. En bebés y niños pequeños se utilizan maniobras específicas, indoloras y seguras; en niños mayores se incorporan juegos y ejercicios respiratorios que les enseñan a respirar mejor mientras se divierten.
Cuando el moco no se acumula y el aire circula con mayor facilidad, la sensación de irritación disminuye. Esto ayuda a romper el círculo típico de “inflamación–moco–tos–más irritación”. Muchos padres notan que, tras algunas sesiones, el descanso nocturno mejora y la tos se vuelve menos intensa y menos frecuente.

COMBINACIÓN DE FISIOTERAPIA RESPIRATORIA Y MEDICACIÓN INHALADA DE MANTENIMIENTO
En algunos casos, el pediatra o neumólogo puede recomendar además medicación inhalada de mantenimiento, como corticoides en dosis bajas. Estos medicamentos actúan directamente dentro de los bronquios, reduciendo la inflamación y ayudando a que la vía aérea se vuelva menos reactiva.
La combinación de medicación inhalada y fisioterapia respiratoria ofrece mejores resultados que cualquiera de las dos por separado. Mientras el inhalador controla la inflamación desde dentro, la fisioterapia ayuda a limpiar y a que el pulmón funcione mejor.
Si tu hijo sigue tosiendo semanas después de una infección, no lo normalices sin más. Consultar con el pediatra y valorar la fisioterapia respiratoria puede ser el paso clave para que vuelva a respirar tranquilo… y para que toda la familia vuelva a dormir mejor.